La estabilidad macroeconómica es la condición necesaria para el crecimiento sostenido, la baja de la inflación y el desarrollo de las pymes, ya que genera un entorno predecible que incentiva la inversión productiva en lugar de la especulación.
Permite proteger la economía frente a shocks internos como los eventos políticos de 2023 o shocks externos actuales, sosteniendo un régimen de libre flotación cambiaria con bandas.
Favorece el acceso al financiamiento a tasas más bajas para capital de trabajo e inversiones en maquinaria, expandiendo la capacidad productiva de las empresas medianas y pequeñas.
Evita los costos de una devaluación abrupta que generaría inflación adicional y deterioro del poder adquisitivo, priorizando un ajuste ordenado dentro del esquema vigente desde marzo-abril del año anterior.
Acumulación de Reservas del Banco Central
En los primeros seis meses del año el Banco Central acumuló casi 11.000 millones de dólares en compras, superando las proyecciones optimistas de 10.000 millones anuales y alcanzando un ritmo anualizado cercano a 23.300 millones.
Esta compra se realizó dentro del régimen de bandas sin necesidad de devaluaciones a 2.000 o 3.000 pesos, fortaleciendo el balance del ente emisor y proporcionando munición para defender la moneda.
El tipo de cambio se mantuvo controlado, bajando desde 1.470 hasta 1.370 y regresando a la zona de 1.470, demostrando que el esquema cambiario estaba correctamente calibrado.
Se evitó un escenario de alta volatilidad que habría impedido sostener el ritmo de compras y habría erosionado el poder adquisitivo de los salarios.
Extensión del Perfil de Vencimientos de la Deuda en Pesos
La Secretaría de Finanzas extendió significativamente los vencimientos: en enero solo el 15% de la deuda en moneda local vencía después de octubre de 2027, mientras que ahora casi el 40% lo hace.
Este avance se logró en paralelo a la acumulación de reservas, reduciendo la exposición a eventos electorales de 2027 y reflejando confianza de inversores en la baja de inflación y tasas.
Se pasó de una herencia de 75.000 a 80.000 millones de dólares en vencimientos a un día entre pasivos remunerados del Banco Central y deuda del Tesoro a un perfil mucho más ordenado y extendido.
La extensión consolida la posición del Tesoro y del Banco Central de cara a las elecciones, permitiendo llegar con mayores buffers de reservas y menor presión de corto plazo.
Reducción de Tasas de Interés y Volatilidad
Las tasas de las Lecaps a 30 días cayeron de casi 50% a 24% efectiva anual, mientras que las tasas de largo plazo también descendieron, reflejando menores expectativas de inflación y devaluación.
La menor volatilidad de las tasas permite a los bancos pricear mejor el riesgo y expandir el stock de crédito a familias y empresas.
Esta dinámica genuina de baja de costos financieros mejora la competitividad sin depender de ajustes cambiarios artificiales.
Disminución del Riesgo País y Financiamiento en Dólares
El riesgo país bajó fuertemente hasta la zona de 420 puntos básicos, situándose por debajo de la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años (4,5%), lo que invierte la relación histórica.
El Tesoro cuenta con depósitos en dólares por 4.000 millones en el Banco Central y tiene cubierto el programa financiero de vencimientos en dólares para 2026 y prefinanciado para 2027 mediante préstamos multilaterales y otras fuentes a tasas más bajas que las del mercado internacional.
Esta estrategia evita salidas innecesarias a los mercados y refuerza los colchones frente a la volatilidad global.
Crecimiento Económico Sostenible con Récords de Consumo y Exportaciones
El PBI alcanzó niveles máximos históricos, impulsado simultáneamente por consumo privado récord y exportaciones en máximos, marcando un modelo de crecimiento diferente al de administraciones anteriores.
El superávit comercial proyectado ronda los 20.000 millones de dólares para el año, con un saldo de cuenta corriente positivo que elimina riesgos de crisis de balance de pagos.
El cambio estructural en energía y minería aportará 12.000 millones en 2025 y hasta 49.000 millones hacia 2030, equivalente a casi dos cosechas agrícolas adicionales en oferta de dólares.
Ganancia de Competitividad sin Devaluaciones
La competitividad se construye mediante baja de impuestos (ya se redujeron tres puntos del PIB), caída del costo financiero, desregulación y apertura comercial inteligente que amplía mercados y escala productiva.
El saldo comercial positivo y la recomposición de reservas permiten una moneda más fuerte y salarios en dólares más altos, abandonando el modelo de dólar alto a costa de poder adquisitivo.
Las proyecciones de superávit comercial contrastan con críticas previas sobre déficit de cuenta corriente, demostrando la solidez del esquema de flotación entre bandas.
Desinflación, Recuperación Salarial y Reducción de Deuda
La inflación continúa descendiendo gracias al superávit fiscal y la ortodoxia monetaria, permitiendo la recuperación de salarios reales que crecieron 4,3% en términos efectivos durante la gestión.
La deuda bruta total, incluyendo pasivos remunerados del Banco Central y descontando reservas del Tesoro, se redujo en 22.000 millones de dólares.
Esta estabilización se logra por decisión política